La rivalidad entre hermanos

Intervención Emocional y de Conducta
Publicado el 17 de enero de 2022 4 minutos de lectura 481 visualizaciones 1 comentario
La rivalidad entre hermanos

Por Helena Alvarado Alonso

Helena Alvarado Alonso, terapeuta y especialista en diagnóstico en el Instituto Balear de Pediatría, nos habla de los celos entre hermanos. Situaciones que a veces suelen estar poco controladas por los padres. Conocer algunos aspectos permite evitar un alto grado de malestar familiar.

Relaciones simétricas o complementarias

Las relaciones entre los individuos pueden ser simétricas o complementarias.

Las relaciones simétricas se producen entre personas en igualdad: amigos, compañeros de trabajo, una pareja, los hermanos en etapa adulta, los alumnos de la misma clase. Por otro lado, las relaciones complementarias se dan entre personas en la cual existe un rango diferenciado, y donde el que se sitúa en el rango superior aporta un beneficio al inferior: padres e hijos, jefe y empleado, profesor y alumno. Por consiguiente, si se da complementariedad en relaciones simétricas o simetría en relaciones complementarias, fácilmente se pueden generar problemas.

Aplicando este concepto a nuestros hijos, la idea de que no debemos hacer diferencia entre ellos es errónea, ya que implica educar sin atender a su edad, madurez cognitiva, necesidades, obligaciones y derechos. Esto desencadena que el primogénito rivalice continuamente para conseguir tener el poder.

El nacimiento del hermano menor

Con la llegada de un nuevo hijo, aquel pequeño al que dedicábamos toda nuestra atención, se convierte, en un hermano mayor, al que educaremos en el respeto hacia el nuevo miembro de la familia con frases tales como “con cuidado” “tienes que estar en silencio que duerme” “déjaselo, que es pequeñito”. En definitiva, atendemos a un sinfín de obligaciones pero muy poco a sus derechos como hermano mayor.

En este caso, si no establecemos privilegios en la jerarquía, habrá muchas probabilidades que él luche por ellos, emergiendo conductas de tiranización y rivalidad con el fin de subyugar al hermano al lugar inferior al que pertenece, por ser el menor.

Sin embargo, si le reportamos beneficios en la relación, tendremos un mayor nivel de probabilidades de que tienda a la protección, y no tendrá que luchar por el poder, porque ya lo tiene.

Los privilegios en la jerarquía

El hecho de que el menor no pueda tener privilegios en relación a otro, dado que no existe nadie más detrás no es un problema, ya que tiene múltiples privilegios sólo por ser el pequeño.

Pero ¿cómo pautamos estos privilegios? Los privilegios deben pautarse como rutinas diarias, con el fin de favorecer la sensación de poder, y que no sean situaciones puntuales. Un ejemplo de ello es que el mayor vaya a dormir media hora más tarde que el pequeño, que tenga las llaves de casa, que pueda ir a comprar sólo, que se siente delante en el coche al lado del conductor.

Establecer edades para estos privilegios también es importante, como ir a dormir fuera, tener el móvil o poder volver más tarde. Los niños están muy atentos a estas señales y agradecen el no tener que luchar por ser los primeros, dado que sus padres lo declaran abiertamente.

La rivalidad entre hermanos hipervínculo

Las obligaciones en la jerarquía

Dejar claras las obligaciones para nuestros hijos mayores. Dada su condición de hijo mayor la exigencia es mayor, tanto en obligaciones de ayuda en casa como familiares o escolares. Establecer obligaciones en casa de mayor peso a los mayores que a los pequeños (como guardar la compra o tender la ropa, versus poner la mesa o quitarla, por ejemplo) o familiares (relacionadas con el cuidado o ayuda a los hermanos menores).

Es importante destacar que si únicamente trabajamos con obligaciones y no atendemos a los derechos, lo más probable es que tengamos un hijo que se revele ante tal injusticia.

Mis hijos son muy pequeños, ¿cómo puedo favorecer la llegada de un hermano menor?

  • Es recomendable ver con él videos y fotos suyas de cuando él era un bebé, haciendo lo mismo que hacemos ahora nosotros como padres con su hermanito.
  • Hacerle partícipe abiertamente en el cuidado del bebé.
  • Crear espacios donde pueda estar sólo con nosotros retomando la situación de juego y atención previa al nacimiento del peque.

En resumen, participar activamente como padres, teniendo presente la importancia de los roles en los que se ubican nuestros hijos en cada caso, adecuándonos a la edad en la que se encuentran, nos ayudará a poder tener relaciones más sanas y fructíferas tanto desde nuestro rol de padres como así también crear y fortificar el vínculo entre ellos mismos

Cita: blog Helena Alvarado


¿Te gusta lo que estás leyendo? ¡Suscríbete al blog!



Comentarios
storage/avatars/1_4983.jpg
Pablo Muñoz

hace 4 meses

Muy interesante.

Cargando más comentarios...
¿Te ha gustado el artículo? Estas clases te podrían interesar:
Intervención Emocional y de Conducta

Aprende y profundiza en la prevención y solución de problemas emocionales y de comportamiento en niños y adolescentes.

Artículos relacionados

Forma parte de la comunidad ITK Academy

Suscríbete y accede de forma ilimitada a toda nuestra formación exclusiva, sin permanencia y con contenido nuevo cada semana.

¡Suscríbete Ahora!

Clases relacionadas